La primavera, de marzo a mayo, y el otoño, de septiembre a noviembre, ofrecen generalmente temperaturas agradables para los circuitos, las visitas culturales y los paseos urbanos.
La primavera, de marzo a mayo, y el otoño, de septiembre a noviembre, ofrecen generalmente temperaturas agradables para los circuitos, las visitas culturales y los paseos urbanos.
El verano es especialmente adecuado para las vacaciones en la costa, pero las visitas al interior deben organizarse temprano por la mañana. El invierno es ideal para las escapadas al desierto, donde los días pueden ser suaves y las noches frescas. La elección de la época depende, por tanto, sobre todo del equilibrio que se busque entre playa, patrimonio y Sáhara.